
Esta desmemoria mía
Yo no tengo memoria para las cosas que pergeño.
Las olvido con una
torpe facilidad. Y se despeña
mi prosa por abismos fascinantes,
y los versos esfuman su tozudez como si nada.
A veces ni siquiera recuerdo los favores
de la bastarda musa pasajera,
ni los ayes nerviosos del alumbramiento.
No sé, pero me cansan tantos
anacrónicos ecos, tantos rastros
gustados a deshora.
Mejor así, progenie de papel y de grafito.
Mejor que te devoren
los laberintos del cerebro,
apenas declarado tu primer vagido.
Así yo seguiré sin lastre alguno
fraguando más capullos (devociones
efímeras, incendios absolutos),
y después otros más, y más aún, hasta morir del todo.
Jaime Garcia Terrés.
EN ESTA grave torre
no hay combate: la niebla, el aire, el día
la rodearon, se fueron y me quedé con cielo y con papel, solitarias dulzuras y deberes. Pura torre de tierra con odio y mar lejanos removida por la ola del cielo; en la línea, en la palabra, cuántas sílabas he dicho? Bella es la incertidumbre del rocío, en la mañana cae separando la noche de la aurora y su glacial regalo permanece indeciso, esperando el duro sol que lo herirá de muerte. No se sabe si cerramos los ojos o la noche abre en nosotros ojos estrellados, si cava en la pared de nuestro sueño hasta que abre una puerta. Pero el sueño es el veloz vestido de un minuto: se gastó en un latido de la sombra y cayó a nuestros pies, deshabitado, cuando se mueve el día y nos navega. Ésta es la torre desde donde veo entre la luz y el agua sigilosa al tiempo con su espada y me apresuro entonces a vivir, respiro todo el aire, me enajena el desierto que se construye sobre la ciudad y hablo conmigo sin saber con quién deshojando el silencio de la altura.
Pablo Neruda.
Ojos violaceos de la pequenia blanquisima babilonica Que engasta en el ombligo una piedra del mismo color Cuando se abre como una vidriera sobre un jardin nocturno La mano de Jacqueline X Que perniciosos sois en el fondo de esa mano Ojos de antanio eternamente humedos Flor que podrias llamarte la reticencia del poeta Asunto concluido del presente del pasado del futuro Yo canto la luz unica de la conciencia La alegria de haberme inclinado sobre el enorme roseton del glaciar superior Las infiltraciones maravillosas es las que un buen dia se percibe que han hecho un cubilete con el suelo El alcance de los extranios incidentes aunque insignificantes a primera vista Y su don de apropiacion final vertiginosa de mi mismo Yo canto vuestro horizonte fatal A vosotros que guinais imperceptiblemente en la mano de mi amor Entre el telon de vida Y el telon de corazon Ojos violaceos Y Z Del alfabeto secreto de la total necesidad.
Paul Eluard.


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